El año nuevo ha llegado y viene con nuevas esperanzas en el horizonte, así como propósitos que, seamos sinceros, no llegarán más allá de febrero. Se dice por ahí que no más del 8% de las personas cumplen sus propósitos de año nuevo. Puede que esto sea debido a una falta de motivación en general o que el cambio de calendario nos llena de expectativas que nunca fueron alcanzables en primer lugar.

Lo que sí es seguro (aparte de que esta es la temporada favorita para los dueños de gimnasios y las aplicaciones para aprender idiomas) es que no hay razón por la que no puedas alcanzar tu meta de lectura. La literatura será un arte, pero al acto de leer hay que tratársele como una ciencia, y si mi tiempo como lector voraz me ha enseñado algo es que, como cualquier ciencia, la clave está en la metodología.

Sigue estos 5 consejos para que no dejes incompleto tu reto de lectura:

1. A veces menos, es más

Uno de los errores más comunes que puedes cometer como alguien quien quiere generar el hábito de la lectura, es iniciar con la clase de libros con los que no sabrías si abrirlo o usarlo para construir una pared. A todos nos encantaría alardear de haber terminado Nuestra señora de París de Victor Hugo o Guerra y paz de León Tolstoi, una indiscutible hazaña literaria. Sin embargo, el sentido común nos dice que uno no intenta subir el Everest cuando no se tiene aún la experiencia necesaria como montañista.

Mi sugerencia es que inicies con libros cortos, digeribles, que puedas terminar en un tiempo razonable y te den esa satisfacción que viene incluida con toda buena lectura. Puedes comenzar con libros como La isla del tesoro por Robert Louis Stevenson, Alicia en el país de las Maravillas por Lewis Carroll, o mejor aún, alguna de las múltiples colecciones de cuentos por autores como Edgar Allan Poe, Isaac Asimov, Hans C. Andersen o los hermanos Grimm.

2. A paso lento pero seguro

Considera la fábula de La liebre y la tortuga. En esta clásica historia, al iniciar la carrera la liebre cuenta con una ventaja considerable. Sin embargo, la energía del animal se acaba tan rápido como lo son sus zancadas y termina perdiendo ante un reptil que se mantuvo a paso lento pero constante. De esta misma manera, cuando estás en proceso de generar un hábito tan beneficioso como lo es la lectura, vale muchísimo más la constancia que la velocidad.

Si te esfuerzas en acabar rápidamente los libros que comiences, estarás arriesgándote a agotar tus energías. Por eso es mejor tomarte tu tiempo con cada página y no sentirte presionado por terminar un libro para pasar al siguiente. Puede que un día leas cien páginas. Puede que, en otro, la vida haga de las suyas y sólo leas diez o cinco o quizás ninguna. Nada de eso importa, mientras conserves el hábito y regreses a la carrera.

3. Tus gustos son tuyos y de nadie más

Otro de los errores más comunes de todo nuevo lector, es no conocer sus propios gustos. Es indispensable que, en esta etapa temprana de tu viaje literato, seas selectivo con los libros que te acompañarán.

A pesar de que los críticos lo llaman “indispensable” o “cultura general”, no es recomendable que leas Los Miserables si no tienes interés alguno en la revolución francesa o El gran Gatsby si lo tuyo no son los romances no correspondidos durante la época de 1920 (algo sumamente específico, pero de que podría pasar, pues podría pasar).

Al contrario, esta es tu oportunidad para descubrir cómo tus gustos ya existentes, influenciarán tus gustos en libros. Si te gustan las historias góticas de vampiros, lee Drácula de Bram Stoker, pero si esta preferencia se inclina más hacia el romance, puedes intentar con Novia de Ali Hazelwood. ¿Te gusta la fantasía? Lee La otra voz de Zaida Ríos o La voz de las espadas por Joe Abercrombie. ¿La ciencia ficción? Intenta con La isla del Dr. Moreau de H.G. Wells, Crónicas Marcianas por Ray Bradbury o Invasión silenciosa de Jenaro Martínez. Aprovecha, ahora que puedes, que la literatura es vasta y variada.

4. Quien lee en compañía, lee mejor

La lectura no tiene por qué ser una actividad solitaria. Atrás quedaron los días del literato recluso y antisocial. En la actualidad, el internet ha unido a millones de amantes de los libros, a través de sus múltiples herramientas, pero principalmente con las redes sociales. Estas plataformas sirven para mucho más que presumir tus pasos de baile.

A través de los años, han permitido que la gente comparta sus ideas, analice y discuta sus libros favoritos. Basta con entrar al #Booktok para encontrarte con millones de usuarios quienes apasionadamente comparten su amor por la lectura.

Más que sólo eso, las redes son una excelente herramienta para encontrar tu siguiente lectura. Fue gracias a estas que títulos como La canción de Aquiles por Madelline Miller o La biblioteca de la medianoche por Matt Haig alcanzaron un estatus de fenómeno internacional.

Pero el no ser usuario activo de redes no debería detenerte de compartir tu nueva pasión por la lectura. En línea puedes encontrar una multiplicidad de clubes de lectura, tanto virtuales como presenciales, con los que podrás compartir tus experiencias y gusto por este nuevo hobby.

5. Tú eres el guardián de tu tiempo

Finalmente, permite que te de un consejo que a mí me ha servido bastante: la vida es muy corta como para no disfrutar los libros que leas.

Es así de simple. Si no estás disfrutando tu lectura actual, estás en todo tu derecho de dejarla incompleta, sin importar que lleves ya más de la mitad o que todos la llamen “lectura indispensable”. La manera más eficaz de alcanzar tus metas de lectura es no desperdiciar tu tiempo terminando libros que no sean para ti memorables.

Así que cierra ese libro, guardalo para alguna otra ocasión o dáselo a alguien que pueda llegar a apreciarlo.

El tiempo, después de todo, es el recurso más valioso que tenemos.