Leena Al-Sayer es capaz de ver a los muertos. Cuando su hermano enferma, deberá conseguir un carísimo medicamento a cambio...
Leena Al-Sayer es capaz de ver a los muertos. Cuando su hermano enferma, deberá conseguir un carísimo medicamento a cambio de lo único valioso que posee: su secreto. El Santo del Silencio, un despiadado y magnético mercader que comercia con confesiones y al que envuelven rumores sobrenaturales, le ofrece un trato a un precio letal. Leena deberá encontrar al fantasma del último dueño de Weavingshaw o entregar su libertad para siempre. La búsqueda los conduce hasta esta gran mansión viva, ávida de sangre y sacrificios. Mientras se enfrenta al poder de ese lugar, Leena debe resistirse a la creciente atracción...
Leena Al-Sayer es capaz de ver a los muertos. Cuando su hermano enferma, deberá conseguir un carísimo medicamento a cambio de lo único valioso que posee: su secreto. El Santo del Silencio, un despiadado y magnético mercader que comercia con confesiones y al que envuelven rumores sobrenaturales, le ofrece un trato a un precio letal. Leena deberá encontrar al fantasma del último dueño de Weavingshaw o entregar su libertad para siempre. La búsqueda los conduce hasta esta gran mansión viva, ávida de sangre y sacrificios. Mientras se enfrenta al poder de ese lugar, Leena debe resistirse a la creciente atracción que siente por el enigmático Santo. En Weavingshaw, los muertos no guardan silencio, y es mejor que algunos secretos sigan enterrados con ellos.
Es el primer libro de la autora y la primera parte de una trilogía (Weavingshaw). La autora buscó que Weavingshaw fuera una oda a las historias góticas del pasado —como Rebecca, Cumbres borrascosas o Jane Eyre—, pero tocando temas que ella enfrenta en su día a día como doctora, y que además son muy actuales: lucha de clases, racismo, desigualdad económica, guerra y desplazamiento de poblaciones.